Chenard&Walcker Tank
Este proyecto vino a mí como otros delitos similares: “un amigo de un vecino, cuñado de un concejal de urbanismo me ha pasado esta resina”. No he utilizado los nombres reales para preservar la identidad de los implicados, ya sabéis.
Pues vamos por partes.
Se trata de un Chenard&Walcker, un coche con historia. En 1926, Manso de Zúñiga corrió el Gran Premio de Turismo en San Sebastián, una prueba de 12 horas que se corría en el circuito de Lasarte, justo un año después de participar en Le Mans (el primer español en hacerlo).
La resina me llegó en muy buen estado, pero necesitaba una cura de adelgazamiento. Con respecto al estado inicial, le he destapado la salida superior del capó, le he lijado los cierres de cuero que lleva en el borde del capó y le he abierto la toma de aire frontal para sustituirla por una rejilla.; y con respecto a la versión que corrió en LeMans en el año anterior, esta lleva una abertura de aire mayor, sin láminas, que tendré que hacer con tarjeta de plástico y masilla. Por lo demás no veo ninguna diferencia.
Adelgazando la carrocería:
Para este coche tan especial voy a hacer un chasis a base de palos de polo, que en el verano los voy recolectando. El chasis en madera:
El conjunto del chasis ya montado:
Es el momento de seguir adelante, ahora con las llantas. Revisando las fotografías de la época, y a diferencia de la participación en Le Mans donde iba con ruedas de bicicleta, aquí lleva unas de chapa con palomilla. Como de los cobardes no se ha escrito nada, pues cojo una llanta de resina maciza y la torneo hasta conseguir el diámetro deseado y la forma cónica para después insertarle la palomilla.
La suerte me acompaña en estos primeros lances y encuentro unos neumáticos de una maqueta que tienen el perfil y el diámetro ideales. Los monto en una llanta de aluminio y con el torno los lijo para quitarles las rebabas del moldeo y el brillo de los flancos, y a montarlos sobre las llantas de resina.
Y como me han dejado trabajar la tarde del sábado, he aprovechado para pintar las llantas y acercarme al aspecto de la chapa original.
La llanta con la palometa:
Los neumáticos emparejados con las llantas:
Las llantas pintadas y terminadas:
A partir de aquí comienza la aventura de verdad. ¿De qué color era el coche original? Las versiones de Le Mans parece que corrieron con un color azul Francia, pero tengo la sensación de que en esta carrera el color era azul marino. Y el siguiente reto es más duro: me gustaría añadirle los remaches de la carrocería, pero todavía no se me ha encendido el panchito, ya veremos.
El kit de resina incluye una bandejita muy apañada pero voy a decapitar al piloto, que como es 32 veces más pequeño que yo puedo con él. Se trata de ponerle una cabeza de militar a escala 1:35, y reconvertiré la gorra de plato en gorrilla. Una sesión de lija en la gorra y un poco de masilla para rellenar los huecos y tenemos a Don Manso de Zúñiga con un aspecto de lo mas juvenil.
Y ahora a esperar que seque bien para lijar las uniones y empezar a pintar. ¡Ah! con este piloto me voy a tirar a la piscina y voy a intentar ponerle unas gafas… a ver por dónde sale el sol.
El piloto original:
Don Manso de Zúñiga después del lifting:
Y después de pasar por pintura:
Vamos que se nos pasa el arroz. Una sesión profunda de lija, lima, loctite y Mahou bien fresquita. Abierta la abertura del capó y enrasada con la ayuda de una tira de plástico negro, también un poco de plástico negro para elevar la chepa del salpicadero.
Me pasa con frecuencia que se me olvida hacer la prueba de ajuste chasis-carrocería. Y es que debería comer mas rabitos de pasas para la memoria y tomar menos Mahou fresquita…
Modificaciones y mejoras en la carrocería, cuidado que pincha:
Pruebas de encaje:
Bueno amiguitos, después de un par de noches robándole horas al sueño, he terminado el cochecito. Disculpad que no haya hecho fotos de la última fase del paso a paso, pero es que no soy capaz de sujetar el pincel, la cámara y la lata de Mahou al mismo tiempo, aunque prometo entrenar mucho para conseguir algún dia…
Las branquias del capó están hechas con varilla de evergreen con forma de cuarto de circunferencia. La tapa del motor es un trozo de acetato. Todos los tapones del capó son palitos de pincho moruno con las cabezas de resina. La correa que cierra el capó la hice con la técnica de cinta de carrocero y alambre. Toda la carrocería está remachada con un punzón, menos los del portón trasero que son metálicos. La pintura es Tamiya a aerógrafo, el azul marino aclarado un poco como comenté al comienzo del proyecto. Luego está enguarrinado con negro acrílico a aerógrafo y por último los manchurrones de aceite con esmalte diluido. Los dorsales están pintados a pincel y con mucho miedito. Los intermitentes traseros son punteras eléctricas con diodos rojos limados. También son punteras eléctricas recortadas los marcos de los relojes que lleva en el salpicadero. Los faros delanteros son lentejas de resina cromadas y una gota de resina transparente.
Ahora me voy a dormir. 😉
La resina me llegó en muy buen estado, pero necesitaba una cura de adelgazamiento. Con respecto al estado inicial, le he destapado la salida superior del capó, le he lijado los cierres de cuero que lleva en el borde del capó y le he abierto la toma de aire frontal para sustituirla por una rejilla.; y con respecto a la versión que corrió en LeMans en el año anterior, esta lleva una abertura de aire mayor, sin láminas, que tendré que hacer con tarjeta de plástico y masilla. Por lo demás no veo ninguna diferencia.
Adelgazando la carrocería:
Para este coche tan especial voy a hacer un chasis a base de palos de polo, que en el verano los voy recolectando. El chasis en madera:
El conjunto del chasis ya montado:
Es el momento de seguir adelante, ahora con las llantas. Revisando las fotografías de la época, y a diferencia de la participación en Le Mans donde iba con ruedas de bicicleta, aquí lleva unas de chapa con palomilla. Como de los cobardes no se ha escrito nada, pues cojo una llanta de resina maciza y la torneo hasta conseguir el diámetro deseado y la forma cónica para después insertarle la palomilla.
La suerte me acompaña en estos primeros lances y encuentro unos neumáticos de una maqueta que tienen el perfil y el diámetro ideales. Los monto en una llanta de aluminio y con el torno los lijo para quitarles las rebabas del moldeo y el brillo de los flancos, y a montarlos sobre las llantas de resina.
Y como me han dejado trabajar la tarde del sábado, he aprovechado para pintar las llantas y acercarme al aspecto de la chapa original.
La llanta con la palometa:
Los neumáticos emparejados con las llantas:
Las llantas pintadas y terminadas:
A partir de aquí comienza la aventura de verdad. ¿De qué color era el coche original? Las versiones de Le Mans parece que corrieron con un color azul Francia, pero tengo la sensación de que en esta carrera el color era azul marino. Y el siguiente reto es más duro: me gustaría añadirle los remaches de la carrocería, pero todavía no se me ha encendido el panchito, ya veremos.
El kit de resina incluye una bandejita muy apañada pero voy a decapitar al piloto, que como es 32 veces más pequeño que yo puedo con él. Se trata de ponerle una cabeza de militar a escala 1:35, y reconvertiré la gorra de plato en gorrilla. Una sesión de lija en la gorra y un poco de masilla para rellenar los huecos y tenemos a Don Manso de Zúñiga con un aspecto de lo mas juvenil.
Y ahora a esperar que seque bien para lijar las uniones y empezar a pintar. ¡Ah! con este piloto me voy a tirar a la piscina y voy a intentar ponerle unas gafas… a ver por dónde sale el sol.
El piloto original:
Don Manso de Zúñiga después del lifting:
Y después de pasar por pintura:
Vamos que se nos pasa el arroz. Una sesión profunda de lija, lima, loctite y Mahou bien fresquita. Abierta la abertura del capó y enrasada con la ayuda de una tira de plástico negro, también un poco de plástico negro para elevar la chepa del salpicadero.
Me pasa con frecuencia que se me olvida hacer la prueba de ajuste chasis-carrocería. Y es que debería comer mas rabitos de pasas para la memoria y tomar menos Mahou fresquita…
Modificaciones y mejoras en la carrocería, cuidado que pincha:
Pruebas de encaje:
Bueno amiguitos, después de un par de noches robándole horas al sueño, he terminado el cochecito. Disculpad que no haya hecho fotos de la última fase del paso a paso, pero es que no soy capaz de sujetar el pincel, la cámara y la lata de Mahou al mismo tiempo, aunque prometo entrenar mucho para conseguir algún dia…
Las branquias del capó están hechas con varilla de evergreen con forma de cuarto de circunferencia. La tapa del motor es un trozo de acetato. Todos los tapones del capó son palitos de pincho moruno con las cabezas de resina. La correa que cierra el capó la hice con la técnica de cinta de carrocero y alambre. Toda la carrocería está remachada con un punzón, menos los del portón trasero que son metálicos. La pintura es Tamiya a aerógrafo, el azul marino aclarado un poco como comenté al comienzo del proyecto. Luego está enguarrinado con negro acrílico a aerógrafo y por último los manchurrones de aceite con esmalte diluido. Los dorsales están pintados a pincel y con mucho miedito. Los intermitentes traseros son punteras eléctricas con diodos rojos limados. También son punteras eléctricas recortadas los marcos de los relojes que lleva en el salpicadero. Los faros delanteros son lentejas de resina cromadas y una gota de resina transparente.
Ahora me voy a dormir. 😉



















Qué bueno eres 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
ResponderEliminarGoldfinger...
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